5/9/16
Y me perdí como se pierde una amapola entre la brisa de las horas y el cantar del atardecer.
Ya comprendí que la vida me cuesta tanto como aporta.
No sé escribir si no es con losas de un amor que está entre el redil.
Los sentimientos son anzuelos engarzados en pequeños títeres que se van desenmascarando cuando el teatro llega a su fin.
Ya ves, salí como ola brava de mi refugio.
Busqué tu luz como cobijo un vagabundo y me di cuenta de que todo está por venir.
Ya sonreí por darte la mano hasta el olvido donde reposan los antiguos conocidos y en mi memoria te arrinconé.
Sucede que con estas cosas quién no te quiere se cubre de palabras ociosas y enviste tu caridad.
No hay un amor sin pétalos de azucenas, no hay ser que merezca penas y no hay destino tan eficaz.
Así, hijo, cuenta los días con gotas de agua, aprende que todo no es como se amaña y una mañana está por salir.
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