martes, 10 de octubre de 2017

Piezas sueltas.

No somos ni de quién nos quiere ni de quién nos daña. Somos del viento, el fuego y la rabia.
No entiendo a qué vienen tus palabras afiladas cuando dices que la vida impera y ni miras en mis lágrimas.
No te atreves a arriesgar por vivir de un ideal. Sale el niño de la chistera, la única magia fue esa sorpresa. 
Triste ser esa unidad, triste punto en este final, tristes días de mares llenos de sal.
Vete, no vuelvas, esta decisión no la tomaste con prudencia.
Vete, apaga mi vela, no puede aguantar este fuego tremenda tormenta.
Soy una casa de muñecas descolorida y rota, soy el desván que esconde facturas y aburridas notas, ¿por qué me siento tierra si solo traigo balsas rotas? ¿La vida enmienda o solo aplasta glorias? 
Soy el cencerro que se olvidó de su tónica. 
Vamos rompiéndonos pero solo encuentro piezas sueltas en mi persona.

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